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JOSÉ NEGRÓN VALERA|ANTROPÓLOGO Y ESCRITOR VENEZOLANO

BITCOIN: MONEDA DIGITAL O EL FUTURO DEL DINERO



Era el 31 de octubre de 2008 y una noticia llega al estremecido mundo bancario del planeta. Un documento de apenas nueve páginas denominado “White Paper” (Papel Blanco) anunciaba la creación de un invento que cambiaría las reglas del mercado financiero global para siempre. Su autor, un hasta la fecha desconocido personaje, Satoichi Nakamoto, informaba la invención de una moneda digital que sería la panacea para enfrentar la corrupción y decadencia de un sistema financiero que recién colapsaba dejando tras de sí una estela de millones de personas sin hogar y 5 mil billones en pérdidas alrededor del planeta.


Para Satoichi, la crisis financiera fue la tormenta perfecta para que germinara la semilla de lo que consideraba iba a ser el futuro del dinero: El Bitcoin.

“Estuve trabajando en un nuevo sistema de dinero electrónico que es totalmente peer-to-peer (en la jerga, persona a persona), que no necesita un tercero de confianza”, escribió, a una lista de unos cien expertos mundiales y entusiastas de la criptografía, a quienes les envió el documento titulado “Bitcoin: un sistema de efectivo electrónico persona a persona”. Después lo publicó en el sitio bitcoin.org.

Los periodistas del Wall Street Journal Michael Casey y Paul Vigna, explican que Nakamoto apeló a la comunidad de criptografía para hacer conocer su invención por dos razones: la primera de ellas, porque la criptografía en sí misma es una ciencia dedicada a la protección de datos y a la transformación de la información en algún formato seguro. En segunda instancia porque la cultura política de quienes integran dicha comunidad defiende los principios de autodeterminación individual.

La promesa de Sakamoto de liberar la economía del yugo de los bancos centrales y bancos de inversión recibió muchas críticas y desconfianza, sin embargo un desarrollador de 53 años, Hal Finney, aceptó descargar el programa que proponía el desconocido a su PC, y empezar a correrlo, para crear su primera billetera electrónica, crear sus primeras monedas y dar lugar luego a la primera transacción puerto a puerto. Finney, quien murió de cáncer en 2014, fue la primera persona en recibir bitcoins (10) de Nakamoto. Luego de ello, Nakamoto armó el sitio bitcoin.org y mantuvo un extenso intercambio con Finney y los primeros cibernautas que creyeron en él en los primeros años, y luego desapareció del mundo cibernético sin dejar rastros, no sin antes nominar un delegado para que continuara con la difusión de la obra. Nacía así la revolución de la criptomoneda.

¿Pero qué es un Bitcoin?

El especialista en finanzas y firme defensor del invento de Nakamoto, Félix Moreno, lo explica a grandes rasgos: “Es una moneda digital. Un acuerdo voluntario entre sus usuarios para utilizar 21 millones de fichas cifradas y matemáticamente seguras como moneda. Es decir, como unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor”. A juicio del experto, el Bitcoin es mucho mejor que el dólar y el euro por múltiples razones, entre ellas, que no hay que confiar en ningún intermediario, en ningún banco central que gestione la moneda. Es además imposible de falsificar, no se puede gastar dos veces el mismo Bitcoin, está protegido de la inflación pues no se puede reproducir el Bitcoin de manera desproporcionada como sí ocurre con el dólar.

El portal bitcoin.org creado por el propio Nakamoto, nos ofrece información útil para entender a cabalidad los aspectos básicos de la moneda y que resumimos a continuación.

El proceso requiere que un usuario instale un monedero en su ordenador o dispositivo móvil, que generará su primera dirección Bitcoin y podrá crear más cuando lo necesite. Dicho monedero es un programa que puede descargarse desde la misma web bitcoin.org. A continuación puede darle dicha dirección a sus amigos para que le paguen o viceversa. Es la misma lógica de funcionamiento del correo electrónico, con excepción de que las direcciones Bitcoin solamente deberían ser usadas una única vez. Todas las transacciones pasan a una red de contabilidad compartida en la que se basa el universo de la red Bitcoin y que es conocida como cadena de bloques o “blockchain”. Dicha contabilidad permite un balance a tiempo real de todas las transacciones realizadas, el saldo gastable de cada usuario, el orden cronológico de las operaciones y la seguridad de la cadena de pagos. Las transacciones hechas por los usuarios a través de sus monederos virtuales y registradas en la cadena de bloques, disponen de un fragmento secreto denominado llave o clave privada, lo cual garantiza que efectivamente la transacción fue realizada por el propietario del monedero. Funciona como una firma que evita vulnerar la operación por terceros fuera de las partes (emisor-receptor). Por último, las transacciones son analizadas a través de un proceso conocido como minería, el cual viene a ser un “sistema de consenso distribuido” que se utiliza para la confirmación de las operaciones, empacando las mismas en bloques que se ajustan a las estrictas normas de cifrado y verificación de la red. Esto garantiza que ninguna persona pueda controlar lo que está incluido o reemplazar partes de la cadena de bloques para revertir sus propios gastos.
Defensores y detractores

El tanque de pensamiento liberal, la Fundación para la Educación Económica (FEE) de Estados Unidos, considera el Bitcoin como una competencia que va a plantarle cara al dólar. Para argumentarlo consideran que si algo hace sólida una divisa es la conjunción de cuatro características: 1) Que mantenga su valor a lo largo del tiempo; 2) Que posea una oferta limitada; 3) Que sea fácilmente divisible y 4) Que sea fácilmente portable. Todas estas propiedades las reúne el Bitcoin por encima de la moneda estadounidense, la cual según la FEE ha perdido en los últimos cien años el 95% de su poder adquisitivo y además ha visto comprometida su credibilidad por culpa de la política monetaria de la Reserva Federal que emite cada año de manera artifi cial miles de billones de dólares sin ningún tipo de respaldo.

En un artículo esclarecedor, Jeanpier Anaya considera que la mayor virtud del Bitcoin es precisamente que es parte de un sistema descentralizado. A juicio de Anaya, es una gran oportunidad para luchar contra la tiranía de la divisa estadounidense: “Al no ser un mecanismo de pago controlado por ninguna potencia, no existe la posibilidad de que esté sometido a sanciones, bloqueos o que sea utilizado para sabotear la economía de un país”.


Por supuesto, las autoridades federales de Estados Unidos han sido de las primeras en advertir sobre el uso del Bitcoin. En un comunicado emitido en 2014, dejaban asentada su posición sobre la criptodivisa considerando como materia principal que dichas monedas virtuales “no están respaldadas por ningún Gobierno o Banco Central, y en este punto, los consumidores están entrando en el salvaje oeste cuando forman parte de este mercado”, asegura Richard Cordray, director de La Ofi cina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB, por sus siglas en inglés). El comunicado (publicado en http://files.consumerfinance.gov/f/201408_cfpb_consumer-advisory_virtual-currencies.pdf) expone seis advertencias a tener en cuenta.

En esta misma onda, el experto en banca y pagos Simon Lelieveldt reseñado por Reuters opinaba en 2012 durante la realización del Digital Money Forum de Londres, que: “Siempre hay una base de poder bajo una moneda (…) Bitcoin no va a despegar porque no tiene Banco Central ni base de poder. Está condenada a fracasar”.

Sin embargo, estas declaraciones de los gurús de la economía digital no han resistido la prueba del tiempo. Cinco años después las operaciones en Bitcoin no sólo han crecido sino también los adeptos a la criptomoneda quienes la han visto como una oportunidad para vencer las dificultades financieras de ciertas economías.

Para mayo de 2017, la divisa virtual se había disparado y cotizaba ya un 14% por encima del precio de la onza de oro. En el momento en que se redactaba este artículo un (01) Bitcoin se cotiza por encima de los 1.500 dólares. Es por ello que China, la mayor de las potencias económicas mundiales, llegó a acaparar en lo que va de año el 90% de las operaciones globales de Bitcoin, pues los inversores chinos la consideraron una “divisa refugio” ante la leve caída del yuan en los últimos meses.

Tal parece que aquello que comenzó como un experimento para retar el poderío de la banca mundial, se ha venido convirtiendo en una realidad concreta que aún está muy lejos de asomar todas sus potencialidades. Basta esperar si los poderes fácticos que se han asentado en el dólar, la Reserva Federal y el Sistema Financiero Mundial, jugarán bajo las reglas descentralizadas del Bitcoin o intentarán ejercer algún tipo de control. Por ahora, la timidez con que las corporaciones mediáticas han abordado el fenómeno nos hace pensar que aún no están dispuestos a soltarle las riendas al futuro del dinero y con él a la libertad ciudadana.

José Negrón Valera
Antropólogo y Escritor
@josenegronv

Articulo publicado originalmente en: www.sintesis.com.ve

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