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JOSÉ NEGRÓN VALERA|ANTROPÓLOGO Y ESCRITOR VENEZOLANO

LA GUERRA NO CONVENCIONAL DEL BITCOIN



Un artículo publicado en 1989 por el investigador William Lind, cambiaría para siempre la doctrina militar norteamericana. Con el nombre de The Changing Face of War: Into the Fourth Generation, Lind dejó en claro que las nuevas guerras no iban a librarse de la forma tradicional en que venían ocurriendo, con ejércitos tradicionales enfrentándose, sino que ahora la situación era mucho más difusa porque las guerras se harían a través de métodos que van más allá del campo militar. 

En la directiva 18 01 de la unidad de fuerzas especiales del ejército de EEUU, se plantea claramente que los nuevos métodos de lucha agrupados bajo el precepto de “Guerra No Convencional”, apuntan a erosionar al enemigo desde dentro, sin necesidad de enfrentarlo abiertamente. Y para ello, la presión psicológica, económica, cultural, política, lucen para el ejército norteamericano como la apuesta más segura. El objetivo, en resumidas cuentas, es la rendición del enemigo por agotamiento.

La guerra económica como contexto

Desde el inicio del mandato del Presidente Nicolás Maduro se ha declarado que Venezuela enfrenta un ataque desde el flanco de la economía. El mandatario ha expresado en numerosas oportunidades que la escasez de divisas por la caída en los precios del petróleo, aunado a un bloqueo financiero internacional, han sido los instrumentos fundamentales para provocar una crisis social en el país que derive en un cambio político.

El economista Santiago Lazo, considera real esta Guerra Económica y expone que “el bloqueo financiero actual se fundamenta en la estructura financiera internacional y en particular en las calificadoras de riesgo, las cuales utilizan modelos de estimación de riesgo que tienen componentes profundamente subjetivos. En este sentido el cerco financiero se evidencia en dos grandes elementos, en primer lugar la baja cotización de los bonos soberanos de nuestro país, lo que hace muy poco atractivo el endeudamiento ya que una emisión de 100 USD, probablemente te genere un ingreso de 40 USD, siendo que el Estado deberá pagar un capital en base a 100 USD. En segundo lugar, se combina con un riesgo país que supera los 2.000 puntos, es decir, un 20% adicional a la tasa de referencia del bono. Esto quiere decir que no sólo obtenemos una fracción del valor del título en forma de dinero efectivo, sino que además tenemos que pagar un alto interés”.

Esta situación ha provocado que el acceso a las divisas sea cada vez más restringido y por tanto no sea posible lograr las importaciones de bienes y servicios que necesita Venezuela. Si a esto le aunamos la desindustrialización del aparato productivo y una cultura empresarial adicta a los dólares provenientes del ingreso petrolero, ya tenemos el caldo perfecto para la crisis de desabastecimiento e hiperinflación que está padeciendo Venezuela.

¿Es posible enfrentar la guerra económica con el uso de Bitcoin y monedas digitales?

Desde que el Bitcoin saltase al conocimiento público en el año 2008, mucho se ha especulado en torno a este nuevo medio de intercambio comercial. Se le acusa de ser sólo una burbuja más dentro del ya deteriorado mercado especulativo, pero también se le ha alabado como un método que permite saltarse las restricciones y debilidades de las monedas tradicionales, entre ellas, la infl ación, la sobreoferta de divisas y el control de su valor por parte de un Banco Central de algún país.

Desde la óptica del investigador Jeanpier Anaya, el Bitcoin como una moneda para el intercambio comercial puede servir para enfrentar la guerra económica denunciada por el Gobierno de Venezuela, resume las ventajas de dicha moneda digital de la siguiente manera: “permite hoy en día organizar un sistema de pagos que sea confiable, transparente e independiente de los grandes bancos, lo que abre el camino para mecanismos de pago directo entre países sin el uso del dólar”. Además expone que el Bitcoin no puede usarse como herramienta especulativa “dado que no existe un único productor de bitcoins ni existe la posibilidad de crear bitcoins ficticios a partir de bonos de la deuda ni de créditos interbancarios como ocurre con el dólar”. Por último señala que “al no ser un mecanismo de pago controlado por ninguna potencia, no existe la posibilidad de que esté sometido a sanciones, bloqueos o que sea utilizado para sabotear la economía de un país”.

Sin embargo, Santiago Lazo no comparte dicho entusiasmo, a su juicio: “el dólar estadounidense ha sido impuesto como medio de cambio desde la segunda guerra y uno de los elementos más importantes fue la obligación de su uso en el intercambio de un bien que es pilar del sistema capitalista: el petróleo. Para lograr acabar con esta tiranía hace falta crear un medio de pago más conveniente para realizar las transacciones comerciales y de servicios, así como mantener el valor de los activos. En este sentido, las Bitcoin siguen siendo una alternativa poco factible (…) Sin embargo, dependerá de su utilización en el sistema económico mundial, en cuanto al uso como dinero, que pueda considerarse en algún momento como una alternativa”.

Sin embargo, la periodista Ahíana Figueroa considera que el Bitcoin ha venido creciendo con fuerza y de manera sostenida al menos en Venezuela, puesto que se le comienza a considerar como una herramienta que hace posible proteger las inversiones en una divisa que ofrezca menos volatilidad que el propio Bolívar. Además, argumenta que el control de cambio existente en el país es un terreno fértil para que cada vez más se busque la criptomoneda como una manera de saltarse dichas restricciones.

Según la compañía LocalBitcoin, una plataforma tecnológica que sirve para el intercambio de la moneda digital, las operaciones en Venezuela pasaron de manejar 2.000 bolívares en 2013 a una asombrosa cifra de 754 millones de bolí- vares para enero de 2017. Según Criptobuyer, otra empresa que provee servicios para las transacciones con la moneda digital en el país, los venezolanos han venido confi ando en el Bitcoin como una forma de proteger su patrimonio, especialmente aquellos como los jóvenes freelancer que trabajan como programadores y diseñadores web y reciben pagos desde el extranjero.

El SUCRE y las monedas digitales basadas en materias primas ¿Nuevos mesías?

El año 2008, no sólo fue el año del Bitcoin, sino también del nacimiento de otro sistema monetario que debido a lo que representaba para la contra la hegemonía del dólar, fue completamente invisibilizado por las corporaciones mediáticas mundiales. El SUCRE (Sistema Unitario de Compensación Regional) fue una iniciativa que adoptaron los países miembros de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y que se trata de una unidad de cuenta y valor que aunque no es una moneda convertible sirve como medio de pago de materias primas y mercancías entre países. Busca, tal como el Bitcoin, servir de herramien-ta de intercambio alternativo al dólar estadounidense. Para el año 2015 se calculaba que las transacciones hechas bajo esta modalidad abarcaban una masa monetaria de más de 3 mil millones de dólares.

A juicio de Lazo, el SUCRE genera en términos fi nancieros y comerciales unas ventajas para las naciones mucho más atractivas que monedas como el Bitcoin:

“Es un sistema de pagos compensados cuya novedad es la periodicidad en la cual se compensa. Es decir, el SUCRE compensa semestralmente, logrando reducir el impacto de los ciclos trimestrales que por ejemplo utiliza el Sistema de Pagos Recíprocos de ALADI. En este caso lo que se hace es llevar el registro de los intercambios comerciales entre países, donde los exportadores reciben los pagos de sus Bancos Centrales y los importadores ofrecen sus pagos en moneda local a sus Bancos Centrales. Al fi nal del semestre se revisa cuales países son superavitarios o deficitarios, y cada Banco Central cobra o paga lo que debe. En el caso de los Bitcoin no, las operaciones se hacen al momento y si no tienes los recursos no puedes realizar la transacción”. A juicio del especialista, el SUCRE representa una excelente iniciativa para el intercambio; sin embargo, su debilidad no se encuentra en su naturaleza como medio de pago sino en aquellos productos y bienes que se producen y demandan. “Los países primero deben producir para exportar, por lo que puede haber muchos mecanismos muy convenientes, pero si no se produce no se exporta, así que no hay necesidad de utilizar un medio de pago”.

Aunado a estas nuevas estrategias que buscan vías para establecer rutas soberanas para el intercambio económico, es clave señalar que en la actualidad han venido haciendo aparición algunas variantes de las monedas digitales que se apoyan en los recursos naturales de los países como plataforma de respaldo de valor.

En el momento en que se redacta el presente artículo, el Gobierno de Venezuela ha hecho pública la noticia de que entre el 18 de abril y el 18 de mayo, el Banco Central de Venezuela ha comprado una tonelada de oro para engrosar las reservas estratégicas de la nación. Esta información resulta particularmente interesante visto el auge que han tenido las monedas digitales basadas en materias primas. Dos ejemplos de ellos son el Hayek respalda en oro físico y el Bilur que tiene su plataforma de valor en el petróleo.

El Hayek, una moneda digital creada en 2014 por el operador de metales estadounidense Anthem Blanchart, CEO de Anthem Vault, fija su valor en función del precio diario del gramo de oro. Según declaraciones de Blanchart, la elección del oro para respaldar su creación se debe a que éste ha sido moneda de confianza durante varios siglos. Respecto a cierta volatilidad de Bitcoin, el Hayek será un sistema de pago virtual que podrá aportar un mayor grado de estabilidad.

Por su parte, el Bilur es una invención mucho más reciente, y está respaldado por unidades de energía almacenada, es decir que su valor está dado por materias primas energéticas como lo es el petróleo. En otras palabras, un bilur equivale a una tonelada de petróleo equivalente (TOE), que a su vez es equivalente aproximadamente a 11,6MWh de energía. Para realizar la conversión de bilur a dólar se utiliza la cotización diaria de “Date Brent” proporcionada por Standard & Poor’s Platts de la siguiente manera: 1 bilur = TOE. 1TOE = 6,48 barriles de petróleo. 1 barril = USD 52,91 (cotización de Standard & Poor’s Platts, 19 de abril de 2017). Entonces, 1 bilur = 6,48 barriles x USD 52,91 = USD 342,86 En consideración del economista Santiago Lazo, el sustento de estas monedas se basa en la confi anza y cantidades relativas para su uso en el intercambio, de igual forma las monedas convencionales también se basan en lo mismo. A su juicio, el valor de una moneda se lo da su propia nación, al decidir desarrollar sus fuerzas productivas, la generación de excedentes y la reinversión de los excedentes en el país. Ninguna moneda de una nación donde una parte significativa de los propietarios de los medios de producción u otras estructuras privadas de apropiación de excedentes no decida reinvertir sus excedentes, será fuerte.


“Los recursos naturales no son valiosos sino hasta que dejan de ser yacimientos y pasan a ser materiales procesados. En otras palabras, no se pueden valorar las reservas de la Faja del Orinoco, ya que su valor actual depende de su oferta y demanda relativa. Es muy probable que el barril que sale hoy de la Faja tenga un valor monetario muy diferente al que salga de último. Sin embargo, lo importante es que lo más que puede hacerse es una estimación de su valor potencial”, indicó.

Tal parece que en un país como el nuestro, con la diversidad y volumen de materias primas valiosas, como el oro, el petróleo, el coltán, entre otras, el debate queda abierto en cuanto a los mecanismos que pueden usarse para sacar el máximo provecho a dicha potencialidad.

En este sentido podemos concluir que si la Guerra No Convencional ha sido un instrumento para el ataque contra los pueblos que han decidido deslindarse políticamente de la hegemonía financiera mundial, tal parece que al apropiarse dichas naciones de herramientas descentralizadas de intercambio monetario como el Bitcoin, el SUCRE, o las monedas digitales respaldadas en materias primas, no se está haciendo otra cosa que tomar el control de la situación y además convertirse en una verdadera amenaza al poder dominante. Avanzar en una política económica soberana y salir de la trampa monetarista del dólar para ensayar nuevos ecosistemas financieros y comerciales, parece estar advirtiendo que estas naciones (como la Alianza Bolivariana para las Américas) y los propios individuos agrupados en redes informáticas colaborativas desplegadas alrededor del mundo, están trazando, como si de un efecto boomerang se tratase, una Guerra No Convencional pero ahora de signo contrario y que apunta directamente hacia los mecanismos de control económicos de quienes han querido erigirse en amos del mundo. Sólo el tiempo nos permitirá develar el resultado de tal batalla.

José Negrón Valera
Antropólogo y Escritor
@josenegronv

Articulo publicado originalmente en: www.sintesis.com.ve

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